Vivencias en misión

Anécdotas
  • “Un día estábamos trabajando. Ahora no recuerdo el nombre del asentamiento,  encontramos una  señora de 69 años y entonces por problemas del idioma le pedimos que se enderezará y parece que ella nos entendió mal y comenzó a dar movimientos de cintura, a bailar salsa y aquello fue inolvidable,  de pronto todo el mundo reía, fueron segundos en que toda la tragedia vivida desapareció.”Amado: rehabilitador Cubano, cooperante internacionalista.

 

  • “Me sorprende mucho los pacientes que te dicen, especialmente los niños que viven solos, que perdieron a sus padres o no saben donde están, te afecta mucho emocionalmente. Yo tuve como 3 o 4 casos así, de niños de 3 a 6 años que vienen solos a la consulta y ni siquiera saben donde están sus padres…te da la imagen de uno a su edad…te afecta, aparte te sientes muy mal por su situación y vienen por necesidad, porque están enfermos… ” Amahad: médico Libanes, cooperante internacionalista.

 

  • “Era martes y llegábamos minutos antes de las ocho al asentamiento en que trabajamos, bajamos del omnibus y nos dirigimos a pie al asentamiento, a pocos metros vimos tres jeeps de esos de las películas, y un montón de soldados norteamericanos que parecían soldaditos de plomo, pero el plomo lo llevaban en sus cabezas porque se movían cabisbajos, parecían sentirse incómodos, desorientados. Detrás de ellos una gran cantidad de personas aglomeradas en torno a un pequeño camión, varios soldados fusil en mano apartaban a los más ansiosos, toda la escena era desagradable, daba mucha indignación porque trataban a las personas como si fueran animales. Al llegar al sitio del consultorio saludamos al líder de la comunidad quien nos recibió con mucha cortesía, pero lo notamos incómodo, no intercambiamos la segunda palabra cuando ya en plena catarsis, el líder nos decía que no entendía porque esa gente que repartía cosas no hacía igual que nosotros, que nos acercábamos a ellos, que conocíamos cara a cara sus necesidades, que planeábamos medidas en conjunto encaminadas al mejoramiento del asentamiento. Yo pensé en todos los latinos que reconocí al pasar al lado de los “soldaditos” y me sentí feliz y orgulloso de estar de este lado.” Sergio Causa, médico Argentino, cooperante internacional.
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2 Responses to “Vivencias en misión”


  1. 1 Jaime O. Jaramillo marzo 25, 2010 en 8:13 pm

    “Pasaba la media noche del día de ayer mientras luchabamos para dormir en medio del calor, los mosquitos,depronto escuchamos que golpean a la puerta,- Hay un accidente- nos comunica Jocelyn la enfermera del dispensario,nos levantamos,salimos hacia el salón de curaciónes,no era nada grave, unas suturas, alistabamos los elementos necesarios, cuando nos quedamos sin energía de los paneles solares, tuvimos que suturar bajo la tenue luz de velas, y de las maravillosas linternas de dinamo, otra experiencia mas”

  2. 2 Olga Franco Alvarado abril 1, 2010 en 2:12 pm

    Es emocionante y a la vez muy triste ver todo lo que ha sucedido en Haiti pero a la vez nos sentimos muy orgullosos de poder compartir con todo ese pueblo algo de la experiencia cubana en cuanto a salud y ver como poco a poco se van mejorando las condiciones emocionales de todos sus habitantes fundamentalmente los niños.


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