Archivo para 24 marzo 2010

Convocatoria foro debate “Programa de cooperación médica cubana en Haití”

La Brigada Internacional “Henry Reeve” lo invita a participar en el Foro Debate “Programa de cooperación médica cubana en Haití”. El mismo tendrá lugar en Puerto Príncipe el próximo 1ro de abril, de 10:00 am a 12:00 m (hora local), y contará con la participación, por la parte haitiana, de importantes autoridades locales. También estarán presentes los Embajadores de Cuba y Venezuela acreditados en Haití, así como los directivos de la Brigada médica, quienes intercambiarán opiniones con los internautas acerca de la labor desempeñada en este país en el sector de la salud. Le invitamos a participar.

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¿Qué significa estar en Haití como miembro de la brigada médica internacional Henry Reeve?

Esa respuesta motiva el lanzamiento de este blog, cuántos pudieran inscribirse en las páginas del internacionalismo, dado por la disposición incondicional a dar la mano amiga de quien siente y hace suyos los sufrimientos. Creemos necesario abrir el debate respecto al valor más preciado de nuestra profesión, la disposición real y efectiva de brindar ayuda a quien la necesite en cualquier lugar del mundo.

La Escuela Latinoamericana de Medicina surge bajo el precepto de que en sitios donde ocurren catástrofes puedan contar con médicos preparados en esas situaciones, y surge luego de una catástrofe en Centroamérica. A cinco años de la primera graduación, donde fuimos proclamados por el Comandante en jefe como guardianes de la salud y de la vida, el gobierno de Cuba,  nos da la posibilidad de ser parte de la brigada Médica Henry Reeve, a partir de diseñar en el seno de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA – TCP) la estrategia de reconstrucción del sistema de salud en Haití.

Vivimos un momento histórico de gran importancia, el nacimiento del ALBA marca el camino por el cual nuestra América ha de llegar a conformarse en la soñada Patria Grande que nuestros próceres vislumbraron y que es la única vía posible hacia nuestra emancipación definitiva. “La Alternativa Bolivariana para Las Américas se sustenta en los principios de solidaridad, cooperación genuina y complementariedad entre nuestros países, en el aprovechamiento racional y en función del bienestar de nuestros pueblos, de sus recursos naturales, en la formación integral e intensiva del capital humano que requiere nuestro desarrollo y en la atención a las necesidades y aspiraciones de nuestros hombres y mujeres.”*

Ser integrante de una tarea que encabeza el ALBA, y hacerlo como integrante de la Brigada Internacional Henry Reeve encierra un compromiso y una responsabilidad que han de permitir el cumplimiento de la reconstrucción del sistema de salud. Esa es la aspiración de esta magnánima empresa, se trata de ir a la raíz de la situación, de curar esa herida que ha sido abierta hace más de un siglo. Trabajar en la reconstrucción de este hermano pueblo es luchar por el mundo mejor.

La trascendencia de la misión radica en el sitio donde nos hallamos, la cuna de la sin razón, el país del capitalismo en su estado puro, terriblemente polarizado, absolutamente despojado su pueblo de toda esperanza de cambio, ya plenamente resignados a esa condición. En Haití nos nutrimos de un pueblo noble, que ha sido sistemáticamente destruido, desunido, desorganizado en todas las esferas de la vida. Ser parte de la reconstrucción implica serenidad, calma, optimismo, perseverancia, paciencia y convicción.

Nuestra tarea: llevar salud a poblaciones sin acceso, entregar medicamentos, remitir a quien lo necesite a los hospitales pertenecientes a la misión médica cubana, hacer parte de la reconstrucción del sistema de salud, como protagonistas fundamentales,  a los líderes de los asentamientos, mediante el trabajo de intervención comunitaria, todo ello constituye el empeño cotidiano que permite el cumplimiento del desafío asumido.

Existe una frase dicha hace muchos años, que nos prepara en la tarea a acometer y es un gran resumen de lo hecho y cuanto queda por hacer:

“Nuestra experiencia nos ha enseñado que sobre todas las cosas se debe ser pacientes, perseverantes y decididos. A veces pasan meses sin que nada aparente suceda, pero si se trabaja con empeño en esas tres cualidades la tarea ha de fructificar, en una semana, un mes, un año. Nada debe desalentarnos, nada debe desesperarnos, nada debe dividirnos”. Agustín Tosco.

Carta de una internacionalista latinoamericana de la brigada Henry Reeve

Querido Fidel:

Nací en el estado de Minas Gerais en Brasil. Yo tenía apenas unos meses cuando mi madre, fue como miles de personas a otro estado tratando de buscar la suerte. Fuimos a Sao Paulo donde viví hasta los 22 años. Mi madre me crío sola. Mi infancia no fue caracterizada por lujos. Vivíamos en un barrio pobre, con una casa que no tenía siquiera un baño dentro de sus interiores. Me acuerdo de haber estado sola en la casa mientras mi mamá, maestra de la enseñanza primaria, salía a cumplir su gloriosa labor de enseñar a los niños. Era además nuestra única fuente de ingreso. Crecí compartiendo vivencias con los muchachos y muchachas pobres de mi vecindad. Desde pequeña sentí en carne propia las malezas del irascible sistema capitalista. Vivir en una sociedad dividida en clases es algo insoportable y sencillamente absurdo. Agradezco a mi madre por haber inculcado en mí los valores básicos: honestidad, sinceridad, la cordialidad, etc.
Me hice joven, una adolescente en una ciudad con millones de habitantes. Comencé a trabajar como “Promotora Legal Popular” en una especie de ONG que daba atendimiento a mujeres víctimas de violencia familiar, violaciones y de todas las barbaridades que el machismo produce. Fueron algunos años en esa labor, escuché a miles de historias, los más increíbles absurdos contra las féminas. Trabajábamos con la educación de la mujer y con el atendimiento a las agresiones psicológicas pero, en muchos casos dimos asistencia médica básica en mujeres que se presentaban ante nosotras golpeadas. Nos reuníamos y charlábamos sobre los derechos de cada una de ellas, de la necesidad de buscaren la policía, de cómo debían protegerse etc. Una labor sin duda necesaria. Pero para aquel entonces era yo apenas una joven que no comprendía el funcionamiento del sistema capitalista y creía que pudiera existir salvación para los pueblos sin una revolución. Era yo, mi querido Fidel, hija del medio. No tenía acceso alguno a literatura revolucionaria, los medios de comunicación – radio, periódicos, televisión – todos decretando que la historia había llegado a su fin.
Pero siempre miré a Cuba con gran pasión, sentía en esos hombres de verde olivo un encanto inexplicable. Y eso es algo muy interesante, pues pese a no tener acceso a los materiales e informaciones (y cuando tenía era siempre la misma propaganda anti-cubana) sin embargo sentía esa atracción. Comencé a militar en el Partido de los Trabajadores, el PT donde pude tener alguna información más amplia sobre Cuba. Algunos escritos del Che, algunos discursos tuyos Fidel, y el fuego de Cuba se encendió en mi alma. Ya era tarde, los medios de comunicación con toda la propaganda no fueron pareos para lo que decía Che Guevara y para lo que decía Fidel Castro. Comencé a profundarme más y más en todo que dijera respecto a Cuba y a su Revolución. Un día en un acto supe que existía la oportunidad de venir a Cuba por una beca de estudio. Yo no quise saber si era para estudiar medicina, cine, cortar caña, matemática o lo que fuera. Mi intención era venir a Cuba, por Cuba, por la Revolución, por el Pueblo Cubano y por el Socialismo.
Llegué aquí y solo entonces comencé darme cuenta de la grandiosidad del proyecto ELAM.
Todo el tiempo del mundo y todos los actos que pudiera realizar – para agradecerte a ti, a tu pueblo y a todos los que dieron la vida para hacer todo el sueño tornarse realidad – serian angustiosamente insuficientes para lograr ese objetivo. Pues no me queda otra que luchar de la misma forma que aprendimos de ustedes. Ese será el agradecimiento la lucha sin tregua.
Aquí tuve la oportunidad de encontrar el compañero de mi vida, brasileño del proyecto ELAM también, revolucionario y comprometido con la vida por esa Revolución. Tuve la sorpresa de que un  día en la ELAM él me comentara que tampoco importaba porque motivo vendría a Cuba, que lo que si importaba era venir a Cuba. Alistarse aquí como soldado de esa Revolución. Trabajando con el estetoscopio, con el lápiz o si es necesario con el fusil.
Pues la vida aquí en Cuba me enseño lecciones que jamás podré olvidar, la valentía del pueblo cubano, la resistencia, el valor de las ideas justas. Todo está claro Comandante, no hay vida fuera de la Revolución.
Me gradué en la ELAM en julio del 2009, estuve en Brasil con mi familia y en enero del 2010 regresé a Cuba donde vine realizar mi especialidad de MGI, seguir aprendiendo de ustedes, no solo en la medicina. Con el fatídico terremoto en Haití estuve llorando frente la televisora en varias ocasiones (yo creo que sería posible acabar con la sequia en Venezuela si juntáramos mis lagrimas). Entonces en tu reflexión sobre Haití donde comentaste de un medico chileno se había unido a la brigada cubana en ese exacto momento decidí que de una u otra forma debiera venir a Haití, juntarme a la brigada cubana para ayudar a ese pueblo con el conocimiento que nos brindó la Revolución. Mi novio y una amiga argentina se dispusieron a venir juntos inmediatamente. Escribimos una carta poniéndonos a disposición para ir a Haití trabajar no solo como médicos sino como albañiles o en la siembra o en lo que pudiéramos ser útiles. Tras algunos días de espera volví a las mismas instancias para acelerar las cosas y me enteré del acto que habría en la ELAM para despedir la primera brigada Henry Reeve con médicos de la ELAM. Estuve ese día tomando las vacunas y llenando los papeles necesarios para partir. En la salida del acto vimos un gran grupo de médicos reunidos alrededor del médico hondureño Luther Castillos, nos acercamos y él hablaba en el celular contigo Comandante, en ese momento mi corazón se llenó de la más pura alegría y las ganas de coger el teléfono para decir que todos los que allí estábamos nos hacíamos mejores humanos y partíamos a ayudar en Haití solo porque aprendimos de ti y de ese pueblo.

Pues, llegamos en Haití ya hace un mes, las cosas por aquí son impresionantes. Mi primera impresión fue la de un pueblo triste. Los funcionarios del aeropuerto, flacos y tristes.
En el camino del aeropuerto hasta el campamento central se veía muchísima miseria, construcciones tumbadas, enjambre de insectos, un increíble número de personas caminando en las calles de un lado para el otro. Sucios y hambrientos. Niños descalzos y hambrientos. En el aire un olor a cuerpos en putrefacción, horrible.
Ya puedes imaginar como me sentí Fidel, pero no podía llorar, ahora era imprescindible mantenerse firme para de esa forma poder realizar el trabajo. Pero había un nudo en mi garganta. Llegamos al anexo (como llaman los cubanos), campamento 3 (como llaman los cubanos de la ELAM) o campamento Alexander Petion como bautizamos los latinos.
En los primeros días dormimos apenas 3 ó 4 horas, el trabajo es mucho, yo me enfermé de la garganta lo que luego resolvimos con penicilina. No hay descanso, son muchísimas personas para examinar, medicar, vacunar, hidratar, etc.
Después comenzamos a rotar por los barrios aquí en Puerto Príncipe, allí fue donde tuve experiencias que nos trasforman en seres humanos de verdad. Y el choque con una realidad extremamente difícil. Muchos de los pacientes no saben qué cosa es presión arterial o no saben qué cosa es fiebre por ejemplo. La ignorancia en que fueron sumidos los bravos haitianos solo puede ser producto de un sistema podre.
Pues en esa caótica situación están nuestros hermanos. Si no fuera Cuba que sería de nosotros?  Si no fuera Cuba que sería de América Latina? Que sería de Haití?
Salimos para las comunidades y una de las cosas que me llaman la atención es la cantidad de niños desnutridos, aparentan dos ó tres meses y muchas veces ya ultrapasan el año y medio.
Los niños de 3, 4, 5 años nos acompañan en las consultas, son tiernos Fidel, merecen un futuro mejor, no pueden estar sometidos a la ley del más fuerte.
Por aquí hay muchísimos casos de infecciones respiratorias, enfermedad diarreica, fiebre tifoidea e innumerables enfermedades crónicas no transmisibles.
Una de las cosas que mucho me llamaron la atención fue la ausencia de ancianos, no los vemos por ningún lado. Impresiona saber que la esperanza de vida aquí é 53 años.
Entonces otro día uno de los cubanos que están en Haití desde varios años me dijo: “antes del terremoto todo era igual, lo que no había eran los escombros”. Esa frase me hizo pensar profundamente en esas cosas, el analfabetismo ya estaba aquí, las enfermedades también, el hambre, la miseria, el hacinamiento, la violencia, eso todo ya estaba aquí antes. Que impresionante y que exacta son tus palabras Fidel: “Haití es producto neto del colonialismo y del imperialismo”.
Dejé mi pensamiento volar. No quiero simplificar el pasado, las historias, el desarrollo y todos los fenómenos históricos que ocurrieron en Cuba y en Haití. Pero pensemos:
Hoy se sabe que el cambio climático es un fenómeno que puede desaparecernos a todos del planeta, el consumismo es irracional, pero muchísimos engañados por la propaganda y otros con puro veneno tratan de hacer la comparación Capitalismo versus Socialismo tomando los niveles de consumo de EEUU y Cuba por ejemplo (sin valorar otros índices: salud, educación, seguridad social, cultura, deportes…) y decretan la victoria del capitalismo con el distorsionado raciocinio de que allá se consume más.
Pero se fuéramos hacer alguna comparación Socialismo versus Capitalismo creo que debiéramos hacer entonces Cuba versus Haití. ¿O es que esos defensores del capitalismo se olvidan que en Haití reina el capitalismo?  Ya dije que no me gusta simplificar la historia, el pasado, la economía, la formación de un u otro país. Pero sería más justo esa comparación una vez que ambas son islas del Caribe, con clima análogo, atacadas similarmente por huracanes y ciclones. Con un pasado semejante, con numero poblacional muy cercano. Estar aquí en Haití y ver con ojos propios no es difícil imaginarse que sería de Cuba sin la Revolución.
Fidel, has encendido una llama en el corazón de todos y cada uno de nosotros, los hijos de la ELAM, hijos de la Revolución Cubana, nos tiene para lo que sea necesario donde y cuando sea necesario. Somos soldados de la patria nuestramericana, me tienes, para luchar con el estetoscopio, con el lápiz o con el fusil si fuera necesario.
De la misma forma en que el Che encerró su carta de despedida yo quisiera terminar:
Tendría muchas cosas que decirte a ti y a nuestro pueblo, pero siento que son innecesarias, las palabras no pueden expresar lo que yo quisiera, y no vale la pena emborronar cuartillas.Hasta la victoria siempre, ¡Patria o Muerte!
Te abraza con todo fervor revolucionario,
Ana Rosa Sant´Anna Tavares

Vivencias en misión

Anécdotas
  • “Un día estábamos trabajando. Ahora no recuerdo el nombre del asentamiento,  encontramos una  señora de 69 años y entonces por problemas del idioma le pedimos que se enderezará y parece que ella nos entendió mal y comenzó a dar movimientos de cintura, a bailar salsa y aquello fue inolvidable,  de pronto todo el mundo reía, fueron segundos en que toda la tragedia vivida desapareció.”Amado: rehabilitador Cubano, cooperante internacionalista.

 

  • “Me sorprende mucho los pacientes que te dicen, especialmente los niños que viven solos, que perdieron a sus padres o no saben donde están, te afecta mucho emocionalmente. Yo tuve como 3 o 4 casos así, de niños de 3 a 6 años que vienen solos a la consulta y ni siquiera saben donde están sus padres…te da la imagen de uno a su edad…te afecta, aparte te sientes muy mal por su situación y vienen por necesidad, porque están enfermos… ” Amahad: médico Libanes, cooperante internacionalista.

 

  • “Era martes y llegábamos minutos antes de las ocho al asentamiento en que trabajamos, bajamos del omnibus y nos dirigimos a pie al asentamiento, a pocos metros vimos tres jeeps de esos de las películas, y un montón de soldados norteamericanos que parecían soldaditos de plomo, pero el plomo lo llevaban en sus cabezas porque se movían cabisbajos, parecían sentirse incómodos, desorientados. Detrás de ellos una gran cantidad de personas aglomeradas en torno a un pequeño camión, varios soldados fusil en mano apartaban a los más ansiosos, toda la escena era desagradable, daba mucha indignación porque trataban a las personas como si fueran animales. Al llegar al sitio del consultorio saludamos al líder de la comunidad quien nos recibió con mucha cortesía, pero lo notamos incómodo, no intercambiamos la segunda palabra cuando ya en plena catarsis, el líder nos decía que no entendía porque esa gente que repartía cosas no hacía igual que nosotros, que nos acercábamos a ellos, que conocíamos cara a cara sus necesidades, que planeábamos medidas en conjunto encaminadas al mejoramiento del asentamiento. Yo pensé en todos los latinos que reconocí al pasar al lado de los “soldaditos” y me sentí feliz y orgulloso de estar de este lado.” Sergio Causa, médico Argentino, cooperante internacional.

Paz en Medio de la Tormenta

                              

                                        

 Una luz llego a  Haití en 1998, tras el paso del Huracán George. Más de 3 mil especialistas y técnicos  de la salud han brindado sus servicios GRATUITAMENTE en este país.

 En el momento del terremoto (12 de enero de 2010), laboraba en Haití una Brigada Médica con 331 médicos cubanos, quienes inmediatamente instalaron un hospital de campaña en Puerto Príncipe para prestar servicios de urgencia a la población damnificada por terremoto. Desde el 13 de enero de 2010 esta Brigada fue reforzada con el Contingente Internacional especializado en Situaciones de Desastres y Graves Epidemias “Henry Reeve” Conformado hoy por medicos de 27 paises, graduados en la Escuela Latinoamericana de Medicina.

  • Haití          
  • Argentina           
  • Belice      
  • Bolivia
  • Brasil
  • Chile
  • Colombia
  • Costa Rica
  • Dominica
  • Ecuador
  • Estados Unidos
  • El Salvador
  • Guatemala
  • Honduras
  • Líbano
  • Malí
  • Mexico
  • Nicaragua    
  • Nigeria
  • Panamá                                      
  • Paraguay                                    
  • Perú                             
  • República Árabe Saharaui Democrática 
  • República Dominicana
  • Santa Lucía
  • Uruguay                                                                                                                             
  • Venezuela

Una brigada  compuesta por mil 527 colaboradores, desplegados en todos los Departamentos y en la mayoría de las comunas del país.

En Puerto Príncipe continúan sus labores 4 hospitales (Hospital La Paix, Hospital la Renaissence, Hospital de Ofatma y Hospital de Campaña de Croix des Bouquet) y en una Brigada Itinerante de Atención Primaria de Salud que brinda asistencia médica directamente en los campamentos de desplazados. Mientras que en la periferia de Puerto Príncipe laboran en 6 hospitales (Hospital de Campaña de Jacmel, Hospital de Campaña de Leoganne, Hospital de Campaña de Carrefour, Hospital de Campaña de Arcahaie, el Hospital de Petit Goave y el Hospital Comunitario de Referencia[1] (HCR) de Grand Goave. En otros departamentos del país se presta asistencia médica a la población desplazada en 10  HCR ubicados en Mirebalais, Roboteau, Anse-a-Veau, Aquin, Anse D´Hainault, Trou du Nord, Port Salut, L´Estere, Cayes Jacmel y  Corail.

Estas posiciones de salud  fijas han sido complementadas con  grupos móviles que prestan atención primaria de salud directamente en asentamientos de desplazados localizados en Croix des Bouquets, Leoganne, Puerto Príncipe, Arcahaie, Grand Goave y Carrefour.

 Acciones de prevención y salud desarrolladas hasta la fecha:

 Nuestros médicos han realizado 191 mil 971 consultas y 5 mil 925 intervenciones quirúrgicas, de ellas 2 mil 822 mayores, 3 mil 103 menores. Se han realizado mil 95 partos, de ellos 349 por cesáreas. En estos momentos las principales causas de las atenciones médicas están siendo las enfermedades infecciosas y parasitarias las cuales representan el 45.1 por ciento de los casos atendidos.

En coordinación con el Ministerio de Salud haitiano y la OPS se han vacunado 77 mil 428 personas con Toxoide Tetánico,  con Duplex, Antitifica, contra el sarampión y la rubéola.

En las 20  Salas de Rehabilitación Integral que funcionan en el país se han atendido a 30 mil 026 pacientes.

Como parte de la campaña antivectorial se han visitado 579 asentamientos de damnificados ubicados en Puerto Príncipe y su periferia. En estas áreas se ha aplicado rodenticidas en  326 mil 202 m2, nebulización manual con termonebulizadores en 941 mil 669 m2 y en 597 hectáreas con el equipo de arrastre. Se han destruido 61 mil 432 criaderos y realizado 35 mil 796 actividades educativas.        

 En coordinación con el Gobierno de Haití se desarrolla un  Programa para la Mitigación del Daño Psicosocial en la población infanto juvenil damnificada por el terremoto. Bajo este programa se han realizado 175 actividades en las que han participado más de 35 mil niños y jóvenes. El lanzamiento oficial de esta iniciativa fue realizado por la Primera Dama de Haití el 24 de febrero de 2010 y contó con la participación de la Primera Dama de la República Dominicana, UNICEF, UNESCO, OIM, Brigada Medica Cubaba, Brigada Internacionalista Henry Reeve.

(Actualizado 9 de marzo de 2010)


Historias de la ELAM en Haití

 Haití cuenta con jóvenes excepcionales para sanar sus heridas.

LETICIA MARTÍNEZ HERNÁNDEZ    

PUERTO PRÍNCIPE, Haití – ¿Quiénes son estos muchachos que sin mirar hacia atrás dijeron sí para sanar en Haití?  ¿De dónde vienen? ¿Qué hacían antes? ¿Por qué viven con tanta fuerza estos días infernales? ¿De dónde sacan tamaña energía.  Ayer buscando respuestas. Y estas son las historias de tres jóvenes graduados de la Escuela Latinoamericana de Medicina que intentan curar las heridas dejadas por el terremoto, mientras añoran familias, países y estudios postergados.

EL PAPA DE DANIEL DAVID

Cuando el médico argentino Sergio Causa salió de Camagüey para La Habana su esposa contaba con 40 semanas de embarazo. Pero no hizo más que poner un pie en la capital, cuando a Daniel David le dio por nacer. Sergio no podía creerlo, estaba punto de salir hacia Haití, sin saber cuando vería, por vez primera, a su pequeño.   

“Yo hacía mi guardia en el policlínico cuando me avisaron de que teníamos una reunión urgente. Allí nos preguntaron si queríamos venir y enseguida firmé mi disposición. Cuando llegué a La Habana, un muchacho del grupo hablaba por teléfono con su novia, que es anestesista en el Hospital Materno de Camagüey, y me dice que en ese mismo instante mi esposa estaba pariendo allí. Sentí una gran impotencia, siempre quise estar con ella y recibir a mi bebé. Pero me hice médico para estar donde me necesiten.

“Mi esposa también es doctora. Tenemos un niño de tres años y este segundo de solo diez días. Con ella ya hablé y supe que tuvo un parto hermoso, y que el niño mayor está muy contento con su hermanito. Le llamamos Daniel David”.

Sergio conoció a su pequeño, hace solo dos días: “Lo vi por fotos y fue muy fuerte, me puse a llorar como un bebe. Todas las noches, aquí en el campamento, me acostaba pensado en cómo era, me lo imaginaba, pero verlo ayer fue una gran alegría, un tremendo alivio ver que los tres están bien. En Cuba no podían estar de otra forma”.

DE LA MANUELA ESPEJO A HAITÍ

A Patricia, una joven ecuatoriana graduada de la ELAM, la Misión Manuela Espejo le hizo conocer verdaderamente a su país. “Yo no  conocía Ecuador, no sabía la realidad de mi tierra, de cómo viven muchos en condiciones paupérrimas, infrahumanas… El estudio de las personas con malformaciones genéticas me ha acercado más a mi gente”. Así habla esta doctora que ahora sana en Haití.

“Recuerdo un viejito ciego e hipertenso que vivía en una casita hecha de caña, con solo un perro por compañía y que dormía sobre tablas viejas. También a otra señora mayor que vivía rodeada de conejos y que nunca en su vida un médico la había tocado. Cosas como así, que te estremecen el corazón incluso cuando las cuentas, vi en mi Ecuador”.

– ¿Entonces estas listas para la misión en Haití?

“Uno nunca está preparado, siempre hay situaciones que te van a impactar, que te harán aprender, pero me siento bien y acepto el desafío. Ahora estoy consultando, junto a un grupo de jóvenes, en Canaán, la localidad más alejada del campamento. Caminamos casi cinco kilómetros con las mochilas llenas de medicamentos y pomos de agua. Es muy impresionante lo que vemos, allí todos viven en casitas armadas con trapos, pues llegaron al lugar luego del sismo.

“Extraño mucho las emociones de la misión Manuela Espejo, pues hacíamos un trabajo muy lindo allá, pero al ver que aquí también hay personas que nos necesitan me siento útil, a pesar de no poder resolverles urgencias como las de una casa o comida”.

-¿Y ese es tu uniforme en Haití?

“Para todos lados voy con mi pulóver y mi gorra de la misión Manuela Espejo, y con el sellito de Free the Cuban Five.  

LA NIÑA QUE ESTUDIÓ MEDICINA

Quizás Susan nunca olvide la primera vez que vio al Comandante Fidel. “En una ocasión llegó a la ELAM, casi nadie sabía que él estaba ahí. Yo salía de la biblioteca cuando me lo tropecé. Me acarició la cabeza y preguntó que qué hacía una niña estudiando medicina en Cuba. No pude decirle nada”.

Esa niña que acarició Fidel está hoy en Haití. Llegó con el grupo de jóvenes graduados de la ELAM que dijo sí al llamado de auxiliar en Haití, y comparte sus días aquí con Herson, su esposo y médico graduado también en Cuba. Dice Herson “que esto no es lo que un matrimonio común viviría pues estamos en una casa de campaña con otros compañeros, pero la prioridad ahora es ayudar al pueblo haitiano”. Y acota Susan que se conocieron allá en Cuba, el 28 de febrero de 1999. Hace dos años y cuatro meses se casaron.

Para Susan lo más difícil en Haití ha sido saber cómo sanar y a veces no poder hacerlo. “Hoy nos llegó un hombre con un trauma craneoencefálico y no tenemos todos los recursos para tratarlo. Los familiares están esperando a que muera de un momento a otro. Así nos ha pasado en días anteriores, que los pacientes por falta de asistencia llegan muy mal. Pero para lograr un mejor sistema de salud estamos todos acá, iremos avanzando poco a poco”.

Aún entre tanta tragedia, Herson tiene claro qué va a enseñar a los hijos que están por venir: “Vamos a hacerles saber que los valores son los mismos para todos, independientemente de dónde y con qué posibilidades se nazca. Debemos ayudar, no es posible vivir en abundancia cuando al lado alguien muere de hambre.

Presentaciones

 Power Point:

MUESTRA DE UNA SEMANA DE TRABAJO DE LA BRIGADA INTERNACIONALISTA HENRY REEVE EN CROIX DES BOUQUETS EN HAITI